29 de julio de 2026 - 11:47 AM
SALUD MENTAL | Artículo por psicóloga clínica Carolina Escobar
carolina@escobar.gt
Un llamado a sostener con respeto a quienes representan a Quetzaltenango
En los próximos días, Quetzaltenango vivirá un momento que reúne a la comunidad alrededor de un evento cargado de expectativas: la elección de su representante de la belleza. Detrás de los vestidos, las luces y los aplausos, hay algo que no siempre recibe la misma atención: la salud mental de las jóvenes que se atreven a subir a ese escenario. Convertirse en candidata implica exponerse voluntariamente a la mirada pública, a la comparación constante y a una evaluación que muchas veces trasciende lo razonable. Por eso vale la pena preguntarnos, como sociedad, qué papel jugamos en el bienestar emocional de estas jóvenes.
La presión de ser observada
Desde la psicología, la teoría de la objetivación (Fredrickson y Roberts, 1997) explica que cuando una persona es evaluada de forma constante en función de su apariencia física, tiende a desarrollar una forma de autoconciencia centrada en cómo la ven los demás, más que en cómo se siente ella misma. Esto puede generar ansiedad, autocrítica excesiva y, en algunos casos, síntomas asociados a trastornos de la conducta alimentaria. A esto se suma lo que Leon Festinger (1954) describió como comparación social: en un concurso de belleza, la comparación es explícita, pública y constante, lo cual intensifica la presión emocional sobre cada candidata.
Es importante entender que estas reacciones no son "debilidad" ni exageración. Son respuestas psicológicas esperables ante un contexto de alta exposición social, y reconocerlas es el primer paso para acompañarlas de forma adecuada.
¿Cómo puede acompañar la sociedad?
El público, los medios de comunicación y la comunidad en general tienen un papel activo en el bienestar de las candidatas, mucho más allá del día de la elección:
• Cuidar el lenguaje: evitar comentarios sobre el cuerpo, el peso o la apariencia de las candidatas, tanto en persona como en redes sociales. La crítica pública a la imagen física tiene un impacto psicológico documentado, incluso cuando se hace "en broma".
• Valorar más allá de lo físico: reconocer públicamente sus proyectos sociales, su preparación académica, su compromiso comunitario y su personalidad, no solo su presentación en el escenario.
• Evitar la comparación pública entre candidatas: frases como "esta es más bonita que la otra" refuerzan la idea de que su valor depende de ganar una comparación, en lugar de reconocer el mérito individual de cada una.
• Moderar el discurso en redes sociales: el ciberacoso y los comentarios despectivos hacia participantes de concursos de belleza son una forma real de violencia digital, con consecuencias emocionales duraderas.
• Ofrecer palabras de aliento genuino, no solo hacia la ganadora, sino hacia todas las candidatas, reconociendo el valor de haberse atrevido a participar.
El papel de la familia, amistades y organizadores
El entorno cercano de cada candidata cumple una función protectora esencial. Escuchar sin juzgar, validar sus emociones ante la presión y recordarles que su valor no depende del resultado final son acciones simples que fortalecen su bienestar emocional. Asimismo, se recomienda que las organizaciones a cargo de este tipo de eventos consideren brindar acompañamiento psicológico a las participantes antes, durante y después del certamen, como una práctica de cuidado responsable hacia ellas.
Una comunidad que acompaña, no que presiona
Apoyar a las candidatas de la representante de la belleza de Quetzaltenango no significa dejar de disfrutar la tradición cultural que este evento representa para la ciudad. Significa vivirlo desde el respeto: celebrando la valentía de exponerse públicamente, cuidando las palabras que usamos y recordando que, detrás de cada candidata, hay una persona con emociones reales. Una sociedad que acompaña con empatía contribuye, de forma concreta, a la salud mental de quienes hoy representan a nuestra comunidad.
