11 de junio de 2026 - 1:23 PM
SALUD MENTAL | Artículo por psicóloga clínica Carolina Escobar
carolina@escobar.gt
Cada cuatro años, algo extraordinario ocurre: millones de personas en el planeta sincronizan sus emociones en torno a un balón. Con el inicio del Mundial de Fútbol 2026 —el primero en disputarse en tres países simultáneamente (Estados Unidos, México y Canadá) y con un récord de 48 selecciones participantes— no solo se encendieron los estadios. También se encendió algo profundo en la psique humana. La ciencia tiene mucho que decir sobre por qué un simple partido de fútbol puede paralizarnos, hacernos llorar de alegría o sumirnos en la tristeza durante días.
La identidad que viste camiseta
Uno de los fenómenos más estudiados en psicología del deporte es la "identificación con el equipo": el nivel de conexión psicológica que una persona establece con su selección nacional. El investigador Daniel L. Wann, de la Universidad Estatal de Murray y referente mundial en el comportamiento de los aficionados, ha demostrado que cuanto mayor es ese vínculo, más intensas son las emociones experimentadas durante una competencia.
Esto explica por qué una derrota no se siente como el fracaso de once jugadores, sino como el propio. "Cuando un seguidor siente que su selección forma parte de su identidad personal, una derrota puede provocar emociones muy similares a las que aparecen después de experimentar un fracaso propio", señalan especialistas consultados por Infobae. Por el contrario, los triunfos generan sensaciones de satisfacción, orgullo y felicidad considerablemente más elevadas que en situaciones cotidianas. La psicóloga clínica y especialista en deportes de alto rendimiento Andrea Vázquez coincide: los grandes campeonatos intensifican procesos emocionales que normalmente permanecen latentes.
Dopamina, oxitocina y el cerebro mundialista
A nivel neurológico, el fútbol activa un cóctel bioquímico poderoso. El psicólogo clínico Víctor Alberto Alberdi Argüello, especializado en trastornos de la personalidad, explica que durante un Mundial "se prende mucha dopamina y también mucha oxitocina": la primera, vinculada al placer y la anticipación; la segunda, a los lazos sociales y la sensación de pertenencia.
Investigaciones recientes citadas por la UNAM han demostrado algo aún más sorprendente: los cerebros de los espectadores pueden sincronizarse durante eventos colectivos, lo que explica por qué los festejos son más eufóricos cuando se viven en grupo. Esta sincronía neuronal fortalece los vínculos sociales y, según los estudios, puede reducir el riesgo de depresión y fortalecer la salud mental comunitaria.
Ansiedad anticipatoria: cuando el partido empieza antes de empezar
No todo es euforia. El estrés deportivo no comienza cuando rueda el balón. Especialistas han identificado el fenómeno de la ansiedad anticipatoria: la preocupación que los aficionados experimentan horas o incluso días antes de un partido decisivo. La incertidumbre sobre el resultado, el temor a una eliminación temprana o la posibilidad de una actuación decepcionante activan respuestas psicológicas reales que se reflejan en el cuerpo: insomnio, tensión muscular, irritabilidad e incluso alteraciones digestivas.
La académica Martha Newson, de la Universidad de Oxford, ha investigado además la llamada "fusión de identidad": un fenómeno por el cual algunos seguidores experimentan una unión tan profunda con su equipo que los límites entre el yo individual y el colectivo se difuminan. Si bien esto puede generar comunidad y sentido de propósito, en exceso puede convertirse en una fuente de sufrimiento emocional desproporcionado.
El Mundial como ritual de salud colectiva
Más allá de los riesgos emocionales, los expertos coinciden en que el Mundial, vivido con conciencia, puede ser una experiencia profundamente terapéutica. El psicólogo clínico José Trejo Rangel señala que "la familia cuando come junta puede hablar de cosas importantes, y el fútbol también junta a la tribu". Compartir el tiempo en familia durante los partidos actúa como un factor de protección emocional, especialmente en contextos de estrés cotidiano.
La experta en psicología de la UDLA Sede Viña del Mar, Erika Mena Morales, extiende esta idea incluso a tradiciones como el álbum de figuritas del Mundial: coleccionar e intercambiar láminas desarrolla tolerancia a la frustración, organización del pensamiento y memoria visual, además de construir lazos intergeneracionales que trascienden el fútbol.
En palabras de la APA (Asociación Americana de Psicología), ser fanático de los deportes tiene beneficios comprobados para la salud mental, siempre que la participación sea activa, social y consciente. El reto no está en apagar las emociones, sino en aprender a habitarlas.
Recomendaciones para vivir el Mundial sin descuidar tu salud mental
1. Reconoce tus emociones antes y después de cada partido, sin juzgarlas.
2. Realiza actividad física (incluso una caminata) para regular la tensión emocional acumulada.
3. Disfruta en compañía: los cerebros se sincronizan y la alegría compartida se multiplica.
4. Mantén la perspectiva: el resultado de un partido no define tu valor personal.
5. Si la ansiedad o la tristeza persisten más allá del partido, consulta a un profesional de salud mental.
El Mundial de Fútbol 2026 no es solo un evento deportivo. Es un espejo en el que la humanidad se mira colectivamente, se emociona junta y, si lo permite, también sana junta. La ciencia ya lo sabe. Ahora toca vivirlo con consciencia.
Fuentes:
Infobae (05/06/2026) · Siete24 Noticias (06/2026) · ADN40 / UNAM (04/2026) · La Nación (05/2026) · Página 12 (07/06/2026) · APA — American Psychological Association · Universidad de Oxford (Martha Newson) · Universidad Estatal de Murray (Daniel L. Wann) · UDLA Viña del Mar (Erika Mena Morales)
