25 de febrero de 2026 - 4:03 PM
Por Jerson de León
La prioridad para este ciclo escolar en los centros educativos es la preparación de los alimentos dentro de los establecimientos, dejando atrás la modalidad de entrega de bolsas de víveres que se implementó en años anteriores por la emergencia sanitaria.
Esto lo recordó la representante del sector educativo en Suchitepéquez, Rosalinda Cajas. El objetivo de este llamado es garantizar que los estudiantes reciban una nutrición real y directa que impacte positivamente en su rendimiento académico, combatiendo así los altos índices de desnutrición que derivan en el fracaso escolar.
Cajas señaló que la Ley de Alimentación Escolar establece la obligatoriedad de servir los alimentos en las escuelas. Con una inversión programada para 180 días, los desembolsos ya han sido entregados a las Organizaciones de Padres de Familia (OPF), garantizando Q6.00 diarios por alumno en preprimaria y primaria, así como Q4.00 diarios por alumno en nivel medio (básico y diversificado).
"La naturaleza de la ley no es entregar una bolsa de alimentos para la familia, sino asegurar que el niño, que muchas veces camina hasta una hora para llegar a estudiar sin desayunar, encuentre su plato de comida listo al llegar", señaló la funcionaria.

Avances en Suchitepéquez
De las 943 OPF registradas en el departamento (que cubren 613 centros educativos), un total de 410 establecimientos ya han iniciado con la modalidad de alimentación servida. Las autoridades instan a los centros restantes a seguir este ejemplo, aprovechando la infraestructura de cocinas fortalecidas por el Ministerio de Educación en los últimos años.
La Dirección de Educación también fue enfática en dos puntos de control estricto para este año: la prohibición de cuotas, es decir que no se permite el cobro de dinero a los padres para preparar los alimentos, ya que el el programa es financiado por el Estado y el apoyo de las madres debe ser voluntario y organizado.
Otro aspecto es la regulación de las tiendas escolares, pues se supervisará que no se vendan productos ultraprocesados o "comida chatarra" que contradigan los esfuerzos nutricionales del programa de alimentación.
Con estas medidas, las autoridades educativas buscan sensibilizar a directores, maestros y padres de familia para que el recurso llegue directamente al plato del estudiante y no se disperse en bolsas familiares que no garantizan el beneficio nutricional del menor.