16 de julio de 2026 - 8:44 AM
Por La Redacción 


En octubre próximo, 52 años después de su fallecimiento, será repatriado a Guatemala el nobel de literatura Miguel Ángel Asturias, desde el cementerio Père-Lachaise, en París, Francia.


Previo a esta fecha, el Ministerio de Cultura y Deportes prepara un monumento mortuorio que albergará los restos de “el Gran Lengua”. 


Concebido como un pabellón de memoria, contemplación y encuentro, el monumento se ubicará en un jardín del Centro Cultural “Miguel Ángel Asturias”, el espacio cultural más grande del país, nombrado como él en homenaje por ser uno de los referentes artísticos más grandes de Guatemala.




Estará específicamente entre la Plaza Maya y la Plaza Mujeres, integrándose a la arquitectura, el arte y el patrimonio cultural del recinto, en un espacio en el que será observado por todo el que asista al Teatro Nacional.


Símbolos mayas y guatemaltecos darán forma al memorial

El monumento incorporará diversos elementos cargados de simbolismo. En su centro se ubicará un busto histórico de Miguel Ángel Asturias, elaborado en la década de 1940 por el escultor guatemalteco Roberto González Goyri, pieza que el propio escritor conoció durante una de sus visitas a Guatemala.


Además, las cenizas serán depositadas en una cripta ubicada bajo una lápida de piedra. La urna tendrá forma de semilla de maíz, un elemento clave en la cosmovisión maya.




La urna estará enterrada en tierra proveniente de los 22 departamentos del país, representando que toda Guatemala acoge nuevamente al escritor.


También, la estructura principal incluirá un arco inspirado en la arquitectura maya del Período Clásico, mientras que en la parte posterior se instalará un elemento circular que evoca los marcadores de los juegos de pelota mesoamericanos.


Y el monumento estará orientado hacia los volcanes que forman parte del paisaje diseñado por Efraín Recinos.




El espacio también estará dividido en cuatro sectores que representan los cuatro pueblos que habitan en Guatemala y los cuatro rumbos de la cosmovisión maya, identificados mediante los colores amarillo, blanco, rojo y negro, simbolizando la diversidad cultural y territorial del país.


Por último, tendrá un elemento vertical que proyectará un haz de luz durante la noche, reforzando el carácter conmemorativo del monumento.