8 de septiembre de 2026 - 12:05 PM
SALUD MENTAL | Artículo por psicóloga clínica Carolina Escobar
carolina@escobar.gt
En pocos días, Xela se llenará otra vez de música, desfiles, ferias de comida y ese ambiente que reconocemos de memoria: la Feria Centroamericana de Independencia. Xelafer 2026 arranca el 10 de septiembre con el desfile inaugural desde el parque Benito Juárez, y durante casi dos semanas la ciudad vivirá alrededor de las celebraciones del 15 de septiembre.
Y seamos honestos: para muchos quetzaltecos, la Feria también significa horas atrapado en el tráfico, calles cerradas, ruido hasta tarde y esa sensación de agotamiento que deja moverse entre multitudes días seguidos. Si estos días te sientes más irritable, cansado o ansioso de lo normal, no eres el único, y la ciencia tiene una explicación bastante clara de por qué pasa.
Por qué la multitud cansa y estresa de verdad
El ruido constante, las aglomeraciones, el tráfico impredecible y la alteración de rutinas de sueño y comida son, para el cerebro, una forma de sobrecarga sensorial. Cuando el sistema nervioso recibe más estímulos de los que puede procesar con calma, responde como responde ante cualquier amenaza: liberando cortisol, la hormona del estrés, y activando un estado de alerta que cuesta apagar.
A eso se suma lo que en psicología se conoce como fatiga por decisión: cada desvío que hay que improvisar por el tráfico, cada espacio que hay que negociar entre la gente, cada plan que se reorganiza sobre la marcha, consume energía mental. Días de Feria seguidos, sin pausas, son terreno fértil para la ansiedad, la irritabilidad y el cansancio, sobre todo en personas con sensibilidad sensorial, ansiedad social o que ya venían con la energía baja.
La otra cara: por qué también nos hace bien
Aquí está lo curioso: esa misma multitud que agota también puede sanar, dependiendo de cómo se viva. A principios del siglo XX, el sociólogo Émile Durkheim le puso nombre a la energía compartida que aparece cuando un grupo grande vive algo al mismo tiempo: la llamó “efervescencia colectiva”. Es esa sensación de unidad que aparece en un desfile, un concierto o una procesión, cuando por un momento uno deja de sentirse aislado y se siente parte de algo más grande.
Estudios recientes de psicología social han encontrado que las personas que experimentan esta efervescencia colectiva en eventos masivos reportan más felicidad, más sentido de vida y mayor conexión social, un efecto que en algunos estudios seguía presente incluso una semana después del evento. Un metaanálisis publicado en 2022 sobre celebraciones comunitarias, eventos religiosos y manifestaciones encontró el mismo patrón: los momentos de emoción compartida en grupo se asocian con mayor cohesión social y bienestar emocional.
La diferencia clave, según la evidencia, es la libertad de elegir. El beneficio aparece cuando la participación se siente voluntaria y disfrutada; el costo aparece cuando se siente impuesta, prolongada o imposible de evitar (como quedar atrapado en un embotellamiento que no elegiste). No es contradictorio sentir ambas cosas en la misma Feria: el estrés del tráfico y la alegría del desfile pueden convivir el mismo día.
Cómo sobrevivir estos días sin perderte lo bueno
Elige tus momentos, no todos los días
No hace falta vivir cada actividad de la Feria para disfrutarla. Escoge uno o dos eventos que realmente te importen y date permiso de saltarte el resto.
Ten una ruta de salida
Ubicarte cerca de una salida o un espacio más tranquilo reduce la ansiedad anticipatoria en espacios saturados: saber que puedes irte si lo necesitas, aunque no lo hagas, ya baja el estrés.
Protege el sueño y las comidas
El cuerpo tolera mucho mejor el ruido y las multitudes cuando ha dormido y comido bien. Es la variable más simple y más ignorada.
Planea el tráfico, no lo improvises
Revisar desvíos y horarios de desfiles antes de salir reduce la fatiga por decisión que se acumula cuando hay que improvisar sobre la marcha.
Vívela a tu manera, sin culpa
Si prefieres disfrutar la Feria desde la orilla, con menos gente y a tu propio ritmo, eso también es una forma legítima de participar y de cuidarte.
Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo
La Feria de Xela no es solo estrés ni solo alegría: es ambas cosas, casi siempre en el mismo día. Reconocer el costo real —el tráfico, el ruido, el cansancio— no le quita valor a lo que también ofrece: una de las pocas ocasiones del año en que la ciudad entera se junta a celebrar algo que le pertenece a todos. Saber distinguir cuándo uno necesita retirarse y cuándo uno quiere quedarse un rato más en el bullicio es, quizás, la forma más sana de vivir estos días.
