3 de septiembre de 2026 - 12:18 PM
Por La Redacción
Entre melodías universales y sonidos que evocan la identidad guatemalteca, la Orquesta Sinfónica Regional de Occidente ofreció un concierto universitario que reunió a cientos de estudiantes y docentes del Centro Universitario de Occidente (Cunoc), en Quetzaltenango.
La música se convirtió en un puente entre el arte, la educación y la cultura durante la presentación de la Orquesta en el Salón Mayor del Módulo 90 del Cunoc, como parte de las actividades conmemorativas del Día del Arquitecto.
Al ritmo de grandes composiciones de la música universal y guatemalteca, aproximadamente 300 estudiantes, acompañados por personal docente, disfrutaron de una jornada en la que cada interpretación permitió acercarse a diferentes épocas, estilos y emociones a través de la música sinfónica.
Bajo la dirección titular del maestro Marvin Ardany López, la Orquesta Sinfónica ofreció una interpretación que combinó precisión, sensibilidad y fuerza artística.
Melodías que celebran la identidad y el talento de Guatemala
El repertorio inició con melodías inspiradas en el universo de Walt Disney y continuó con obras como “The Waltzing Cat” de Leroy Anderson. Además, de fragmentos de Coppélia, de Léo Delibes, con su característico vals y mazurka. A estas piezas se sumó el elegante “Vals del Emperador” de Johann Strauss, que llevó al público por un recorrido lleno de ritmo y tradición musical.
Uno de los momentos destacados de la jornada fue la interpretación de la Sinfonía No. 5 “Del destino” de Ludwig van Beethoven, una de las obras más reconocidas del repertorio clásico, seguida por la vibrante “Marcha Radetzky” de Johann Strauss, quien invitó a los asistentes a disfrutar de la energía y majestuosidad de la música orquestal.
La identidad Latinoamérica y guatemalteca también tuvo un lugar especial en este encuentro musical. La orquesta interpretó “Huapango” de José Pablo Moncayo, junto con piezas que rememoran las raíces y tradiciones de Guatemala, entre ellas “San Miguel Totonicapán”, de Gabriel Hurtado; “Migdalia Azucena”, de Gumercindo Palacios; “La Chalana”, de Bob Porter y la icónica “Luna de Xelajú”, de Paco Pérez.
