19 de febrero de 2026 - 5:20 PM 
Por Yulisa Gutierrez 


En el sector de Segundo Carrizal, zona 3 de Huehuetenango, la familia Martínez mantiene viva una tradición centenaria al resguardar la imagen del Santo Niño de Atocha, considerada un símbolo de fe, protección y esperanza para la comunidad.


La imagen, tallada completamente en madera y conservada en notables condiciones pese al paso del tiempo, forma parte de un legado familiar que ha sido transmitido de generación en generación. Según relata don Américo Martínez, fue su abuelo quien adquirió la sagrada figura hace más de cien años; posteriormente pasó a manos de su padre y hoy es él, junto a su familia, quien la custodia con profunda devoción.


“Ahora nos corresponde a nosotros continuar con esa tradición”, expresó don Américo, mientras señala el altar especial donde permanece colocada la imagen dentro de su vivienda.



Como es costumbre, la familia realizó un festejo para compartir con la feligresía del sector. Las puertas de su hogar permanecen abiertas para los fieles católicos que llegan desde distintos puntos y lugares cercanos. Muchos consideran la imagen milagrosa y acuden para elevar plegarias, agradecer favores recibidos o pedir intercesión en momentos de dificultad.


Así, en la zona 3 de Huehuetenango, la fe y la tradición continúan fortaleciendo los lazos comunitarios a través de una devoción que supera el paso del tiempo.