4 de febrero de 2026 - 6:00 AM
Por la Redacción 


El 4 de febrero de 1976, Guatemala fue sacudida por uno de los terremotos más devastadores de su historia, un evento de magnitud 7.5 que causó la Muerte de aproximadamente 25 mil personas, daños materiales y dejó una huella imborrable en el país.


A cinco décadas de aquel suceso ciudadanos que vivieron ese fenómeno natural recuerdan el sismo como si fuera ayer.


Marta Orellana, de 61 años es una ciudadana guatemalteca sobreviviente del hecho quién quedó soterrada durante el colapso de estructuras de su casa, “sentimos que se estaba moviendo la tierra, y me dice mi mamá: ¡salgámonos, salgámonos!, pero ya no dio tiempo y quedé soterrada bajo de dos paredes”.




Otro de los testimonios fue el de Moisés González de 79 años, quien participó como voluntario en las labores de apoyo posteriores al terremoto. “Sentí miedo porque un terremoto así no lo habíamos pasado, serví como voluntario para deshacer escombros y me dio mucha tristeza ver tanta gente que estaba tapada con mantas quienes habían perdido la vida”, recordó.




El Insivumeh destaca estos testimonios que permiten dimensionar el impacto real de los terremotos y refuerzan la necesidad de estar preparados. También se rescata la memoria histórica y se fortalece la cultura de prevención y la reducción del riesgo ante futuros eventos sísmicos.